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“Si no mejora la equidad, el crecimiento económico es dañino para Chile”, dice Nobel alternativo de Economía Manfred Max Neef.

El ex candidato presidencial advierte que estamos llegando al fin de la paciencia y la sumisión de la sociedad civil. Esto, recalca, gatillado por el fracaso del modelo político y especialmente el económico, el cual define como “absolutamente tóxico, destructivo y deshumanizado”.

«La economía está para servir a las personas no las personas para servir a la economía» es la máxima que guía a Manfred Max Neef. Premio Nobel de Economía Alternativo (Right Livelihood Award) 1983, ex candidato independiente a la Presidencia de la República en 1993 (Obtuvo 5,55% de los votos)  y ex rector de la Universidad Austral de Chile (1994-2002), el economista y ambientalista estaba alejado de la gran contingencia nacional desde hace tiempo, situación que cambió radicalmente con la aprobación del mega proyecto energético de HidroAysén.  Entonces alzó la voz con fuerza para decir que se trata del «proyecto más aberrante y monstruoso de la historia de Chile».

Hoy, como profesor titular de la Facultad de Ciencias Económicas y Administrativas y director del Instituto de Economía de la Universidad Austral,  recalca que «la educación, lamentablemente, es otro desastre en nuestra historia. El primer gran crimen que se cometió fue en la dictadura de liquidar las Escuelas Normales. En estos momentos la tremenda movilización que hay en torno a la educación es absolutamente fundamental, pero entendiéndola en el sentido más amplio, no sólo en la enseñanza sino también en la investigación», enfatiza.

Y agrega: «hasta hoy seguimos con la premisa que para mejorar la educación no hay suficientes recursos, cuando se trata de algo realmente fundamental. Pero para otras cosas si sobran los recursos».

-El tema de la indignación, la rabia ya está en  América Latina y en Chile. Es un fenómeno mundial, lo hemos visto en África, ahora lo estamos viendo en Europa, Grecia, España, Italia y otros países. ¿Esto implica, según su análisis, que nos estamos acercando al fin del capitalismo o de la forma económica conservadora que hemos conocido hasta ahora?

-Yo diría que estamos llegando al fin de lo que yo llamaría la paciencia y la sumisión de la sociedad civil. Lo que estamos viviendo es una profunda decepción transversal de la sociedad civil respecto de lo que es la política tradicional. En ese sentido, los países pueden tener distinta orientación económica, aunque la inmensa mayoría sigue siendo neoliberal. Evidentemente, yo creo que la cosa va aún más allá; es como la necesidad de concebir la sociedad donde la democracia sea de verdad, no simplemente representativa de gente que fue elegida y que la gente ve que ya no los representa.

-¿Usted dice que el modelo político fracasa, que es lo que estamos viviendo  y tiene como corolario que, en este caso, el modelo económico también fracasa?

-Desde luego, el modelo económico también fracasa a pesar de que siguen insistiendo en más de lo mismo, pero lo que lo termina gatillando es lo que ha generado este modelo económico, que es un modelo absolutamente tóxico, destructivo y deshumanizado. Ese es el elemento que, a mi juicio, ha disparado estas reacciones de la sociedad civil, pero diciendo que lo que gatilla va aún más allá de lo meramente económico.

-En lo que respecta a Chile lo que más impacta es que este descontento ciudadano se da a pesar que las buenas señales económicas.

-Creo que nosotros tenemos una imagen un poco idealizada de lo que es Chile. Incluso, mucha gente de afuera cree en un Chile que no es real. Aparecemos muy bien, tenemos una imagen, pero lo que hay detrás de esa imagen es una máscara. Chile está entre los diez o doce países con peor distribución del ingreso en el mundo. Se ve muy bien, porque en términos convencionales económicos hace las cosas correctas, es decir, es un buen discípulo del Fondo Monetario y del Banco Mundial y hace bien las tareas en la casa. Pero ¿cuánto se ha resuelto realmente en la equidad en Chile? Prácticamente nada. Incluso, piense  en lo absurdo, en veinte años de la Concertación Chile fue, tal vez en el mundo entero, el país más fundamentalista neoliberal. Eso ha acrecentado la inequidad. Lo dice un economista chileno y tiene toda la razón: tenemos mucho de los países africanos, pero los países africanos en estos momentos están haciendo esfuerzos mucho más creativos que lo que estamos haciendo nosotros.

-En Chile hay una indignante desigualdad. Sin ir más lejos, hay sólo siete familias o grupos económicos que manejan y dominan la economía del país. ¿Puede ser también parte de esa indignación?

-Por supuesto, y le voy a agregar algo más: estoy en estos momentos planteando la posibilidad de iniciar una investigación cuyo título sería  «Cuanto de chileno queda en Chile». Porque para mí, Chile ya no es chileno. Eso está clarísimo. Le puedo asegurar, así, antes de hacer ninguna investigación, que más del 50% del producto interno bruto de Chile no es chileno. Es decir, está todo en manos de corporaciones trasnacionales: la banca es extranjera, la energía es extranjera, el agua es extranjera, las carreteras están controladas por empresas extranjeras, etc. Haga la lista que quiera y va a ver que realmente lo que queda chileno en Chile son unos pocos artesanos.

-Se acaba de vender lo que quedaba de la empresa de agua más grande de Chile a unos españoles.

-Absurdo. Como que Chile sea el único país del mundo en que el Estado no sea dueño ni siquiera de una gota de agua, el único país del mundo donde la privatización del agua está garantizada por la Constitución de la República.  Si usted ve la Constitución de Uruguay, ahí específicamente se dice que el agua nunca debe ser privada, porque es un derecho humano. Acá es todo lo contrario. Son cuestiones que realmente son imposibles de entender en un país desarrollado.

-Mucho se habla de crecimiento. Hay una obsesión por crecer.

-Hace años que lucho por la obsesión con el fetiche del crecimiento  económico. Todo tiene que ser con crecimiento, todo lo resuelve el crecimiento, más crecimiento y más crecimiento. Lo que Chile necesita ahora, mucho más que crecimiento, es mayor equidad. Y mientras mayor crecimiento tenga sin políticas que vayan hacia la equidad, la equidad va a empeorar, la concentración del poder económico se va a concentrar aún más. Ese es un fetiche en el que todo el mundo está trancado: los políticos,  los empresarios y el gobierno. Hay que empezar a entender que, a estas alturas, llega el momento en que el llamado crecimiento económico pasa a ser crecimiento anti-económico y empieza a empeorar la vida en lugar de mejorarla, y Chile ya está en esa posición. Mientras Chile no haga un claro esfuerzo por mejorar radicalmente la equidad, más crecimiento económico es dañino. Van a empeorar las cosas, no las va a mejorar.

-Con este fetiche que nos hablan los economistas tenemos que poner hidroeléctricas y termoeléctricas, porque se supone que el crecimiento se viene abajo si no se desarrollan esos proyectos.

-Esa cosa de crecer al 7%. ¡Demuéstrenme por qué hay que crecer al 7%! A mí nadie me lo ha demostrado. Son declaraciones que se hacen y se presume que todo el mundo  tiene que estar de acuerdo. Porque se dice que Chile está creciendo. Pero no se está desarrollando. Crecimiento y desarrollo son dos cosas totalmente distintas. El crecimiento es una agregación cuantitativa, el desarrollo es liberación de potenciales creativos. Todo crecimiento tiene límites, el desarrollo no. Eso es lo que los economistas convencionales simplemente no entienden y lo confunden y creen que es lo mismo, que sin crecimiento no hay desarrollo, y eso no es verdad. Insisto: el crecimiento  puede llegar a ser destructivo.

-En el caso de La Polar, el millón de chilenos involucrados en endeudamientos asfixiantes. ¿Son la punta del iceberg del fetiche económico?

-En el tema La Polar todo se ha concentrado fundamentalmente en la descomunal estafa que han hecho. Evidentemente que es repugnante, pero lo que se revela y que se ha comentado mucho menos es lo que está aludiendo. Uno piensa: cómo es posible que haya habido un número enorme de gente en mora. Eso significa que la gente en nuestro país está realmente viviendo una situación tremendamente crítica, que no le alcanza el dinero y eso es tremendamente importante tenerlo en cuenta. ¿Qué pasa con esa gente? ¿Por qué llegan a endeudarse? Por qué gente cae en mora por cien mil pesos y no logran un modo de poderlo pagar?  Eso es absolutamente dramático. Entonces, es la equidad lo que hay que resolver. Es lo más urgentemente en Chile  y no el mero crecimiento. Hay que tener presente una cosa: la condición para que este modelo neoliberal se reproduzca  es que existan pobres. Sin pobres es cuando el sistema se colapsa, o sea, la pobreza es el mejor negocio para una economía neoliberal.

-¿Y por qué? Eso es lo que indigna a la gente: que los más pobres están al servicio de la economía y no al revés.

-Digámoslo en términos mundiales: si tiene una empresa como la que hace los zapatos deportivos, la Nike en los Estados Unidos, si sigue ahí no puede ser competitiva. Entonces se traslada a Indonesia y, a través de su contratista, unas niñitas entre doce y quince años hacen los zapatos en unos subterráneos. Esos zapatos terminan con un costo de seis dólares y los siguen vendiendo a 130 dólares ¿Qué haría esa empresa si no están esos pobres allá? ¿Se da cuenta? La pobreza posibilita el gigantesco negocio del neoliberalismo y sin pobreza el modelo colapsa. De ahí que todos los programas y proyectos que escuchamos en los organismos internacionales en el Fondo Monetario, en el Banco Mundial, en el fondo no son más que discurso.  Hay que reconocer que para este modelo dominante la pobreza es absolutamente necesaria. Eso lo plantee en el Banco Mundial. No les cayó nada de bien, pero es la realidad.

-La indignante desigualdad la vemos a diario en Chile. Hay zonas hiper desarrolladas como Vitacura y Las Condes y otros sectores sufriendo en el día a día para parar la olla.

-Esa es la realidad nuestra hoy. Insisto: la mayor credibilidad de Chile hoy es más equidad y no más crecimiento. Que la gente se esté muriendo de frío o durmiendo en las calles, eso no es desarrollo. El crecimiento económico  en toda sociedad durante un período contribuye al mejoramiento a la calidad de vida. Pero sólo hasta un punto, el umbral tras el cual, si hay más crecimiento, se comienza a deteriorar la calidad de vida. Y eso es válido para los países europeos, para Estados Unidos,  incluso para Chile. Los estudios se han hecho y se han publicado, pero salirse de la economía, de lo estrictamente convencional  que metió acá  Chicago, es tremendamente difícil. No ven otra cosa, no quieren saber otra cosa o no se quieren enterar de otras cosas.

Un nuevo modelo para el siglo 21

-¿Qué se hace ante la desigualdad? Porque lo que usted plantea suena como un tren que se va a descarrilar prontamente.

-Por supuesto. Bueno yo le puedo resumir que la necesidad de un modelo completamente nuevo  que sustenta la economía coherente con las problemáticas del siglo 21 se sustenta en cinco postulados y en un principio valórico fundamental:

1)      L a economía está para servir a las personas y no las personas para servir a la economía.

2)      El desarrollo tiene que ver con personas y no con objetos.

3)      El crecimiento no es lo mismo que el desarrollo y el desarrollo no precisa necesariamente de crecimiento.

4)       Ninguna economía es posible al margen de los servicios que prestan los ecosistemas.

5)       La economía es un subsistema de un sistema mayor y finito que es la biosfera. En consecuencia, el crecimiento permanente es imposible.

El principio valórico en que se tendría que basar una economía coherente para nuestro siglo es que bajo ninguna circunstancia el interés económico debe estar por sobre la reverencia por la vida.

Si usted me recorre la lista con lo que tenemos ahora, es exactamente lo contrario. Esto va más allá de la ideología, de derecha o de izquierda. Son los principios sobre los cuales habría que construir un modelo y Chile podría perfectamente hacer un esfuerzo para comenzar a construir un modelo basado en esos principios.

Por Oscar Reyes P.
Fuente:
http://prontus.ivn.cl/cambio21/site/edic/base/port/portada.html

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