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Chile debe cambiar

Chile se llenó de marchas en el segundo día del Paro Nacional convocado por la Central Unitaria de Trabajadores (CUT), bajo el lema “Chile debe ser distinto”. Sólo en Santiago se habla de alrededor de 400 mil personas y en regiones sumó otros cientos de miles más. Pero por sobre las cifras, los organizadores hacen una evaluación diametralmente opuesta a la del Gobierno: Consideran que fue un completo éxito.

Las columnas, en Santiago, se congregaron desde las 10 de la mañana en cuatro puntos diferentes y convergieron en Alameda con San Martín, formando una fiesta de tambores, disfraces y batucadas. Los cientos de miles de manifestantes avanzaron pacíficamente, cercados por un gran contingente policial. Aunque al comenzar la tarde grupos aislados protagonizaron actos de violencia en el frontis de la Universidad de Santiago (Usach) y en el tramo comprendido entre República y Los Héroes, ésta fue la excepción de la jornada.

Las expresiones artísticas y simbólicas marcaron una jornada de reclamo, pero con alegría y entusiasmo. Batucadas, tambores, una performance de un colectivo de mujeres artistas, que con un lienzo que decía Sindicato de Prostitutas, gritaban: ¡Arriba las manos, abajo los calzones. Nosotras no parimos ministros maricones! Así como un Caballo de Troya de 4 metros de alto, hecho de cartón, que fue quemado al final de la marcha, simbolizando la destrucción del sistema por dentro. Y otras decenas de manifestaciones creativas, se vieron en las cuatro marchas, hasta el final del día.

Según algunos medios de prensa que hicieron cobertura nacional, eran unas 70 mil personas las que se reunieron en Concepción e igual número en Valparaíso. En Temuco, la cifra estimada es de 50 mil. En ciudades como Copiapó, Antofagasta, Chillán, Talca, Valdivia, y otras más, se calcula que las personas que salieron a marchar para manifestar el descontento con las condiciones en que están, sumaban entre 15 mil y 30 mil en cada ciudad.

Por otro lado, el Ministro de Economía, Pablo Longueira, declaró en horas de la mañana que el paro era inútil e innecesario y que sólo generaba una mala imagen país. Aunque también había dicho que si no le alcanzara el dinero para educar a sus hijos, también habría salido a marchar.

Estos dichos se enmarcan en la misma línea de lo que declaró el vocero de Gobierno, Andrés Chadwick, quien enfatizó que estaba claro que el problema dice relación con la Educación, puesto que en los otros temas que señaló la CUT –nueva Constitución, reforma laboral, reforma tributaria- no era lo que mayoritariamente salió a reclamar la ciudadanía. En un esfuerzo por limitar el alcance del paro. “Para hacer todas esas cosas, primero hay que ganar las elecciones”, expresó.

Por el contrario, Camila Vallejo, presidenta de la Confederación de Estudiantes de Chile (Confech), dijo que habían solicitado apoyo de los trabajadores porque la que ellos están dando es una lucha de la sociedad entera, es transversal. El problema va más allá de la educación, “es el modelo el que tiene la salud, la educación y a todos los ámbitos de la sociedad por el suelo”.

La movilización, que mantuvo un clima pacífico durante más de tres horas, culminó con disturbios en algunos puntos, que los mismos manifestantes trataron de controlar. Carabineros, en varias ocasiones dejó actuar a los civiles para que restablecieran el orden público. Incluso, fueron los mismos uniformados quienes llamaron, por altavoces, a la gente a hacerse cargo y “ayudar” a detener a los encapuchados que evadían a la fuerza policial. Hechos que van en la tónica de los personeros del oficialismo –el alcalde Zalaquett, el senador designado Carlos Larraín, Evelyn Mathei, o el mismo Presidente-, que han instalado el discurso de que son los convocantes quienes deben dar garantías para el control de la seguridad luego de las marchas.

El Mayor, Francisco Opazo, comisario de la 21 Comisaría de Esdtación Central dijo, frente a la Usach, que “por protocolo, Carabineros no puede intervenir en hechos de violencia, antes que llegue Fuerzas Especiales”. Es decir, dejan que los civiles se hagan cargo del orden público.

Luego del término de la movilización, la CUT ofreció una conferencia de prensa para dar un positivo balance de las 48 horas de paro. Según ellos, hubo manifestaciones “en 15 regiones del país y de manera destacada en unas 90 ciudades y comunas, con participación de 82 organizaciones sociales y sindicales”. Arturo Martínez, líder de la multisindical, expresó que  “las ciudades no funcionaron normalmente” y destacó que en ambos días se movilizaron a lo menos 600 mil personas en todo Chile.

Fuente: Diario El Ciudadano
Fotografías : Sebatouille

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