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Evelyn Matthei y su Participación en el Piñeragate: 76 Días de Silencio y Mentiras

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Para los que no lo saben o no lo recuerdan, el Piñeragate fue un episodio de espionaje telefónico, ocurrido en agosto de 1992, que le costó la precandidatura presidencial tanto a Piñera como a Evelyn Matthei. Básicamente, un capitan del DINE grabó una conversación telefónioca de Piñera, en la que este le pedía a su amigo Pedro Pablo Días, que a su vez le pidera al periodista Jorge Andrés Richard, que «apretara» a Evelyn Matthei en el programa A eso De, de Megavisión, para que cayera en su proverbual descontrol. El caso es que el capitán Fernando Diez le pasó la grabación a Ricardo Claro, propietario de Magavisión,. quién la dió a conocer en el memorable programa del 23 de agosto. Evelyn Matthei pasó 76 días mintiendo y haciéndose la víctima, antes de verse obligada a confesar su participación. Hoy con su habitual descaro, Matthei celebró en radio Cooperativa que, a más de 20 años de ese incidente, cuando Piñera se refería a ella como «una cabrita chica, despistada, que está dando palos de ciego, sin ninguna solidez», la semana pasada la definiera como «una gran candidata» para suceder a Pablo Longueira:  «ninguno pidió perdón. Ambos nos explicamos y dimos por superados los problemas. Una reconciliación absoluta, como si no hubieran ocurrido los hechos». Pero el problema es que los hechos existieron; el tema es que no está habilitada para ejercer la Presidencia de la República quién ha mentido en forma tan flagrante, evidente y reiterada.  Acá un completo recordatorio, incluyendo el video completo.

La confesión de Evelyn Matthei respecto al caso llamado «Piñeragate» (*).

1 de Noviembre de 1992

Sebastian PiñeraComo no hay regla sin excepción, el domingo 1 de noviembre [de 1992] El Mercurio publicó una entrevista de Raquel Correa a Sebastián Piñera, en la cual el senador, desoyendo la orden impuesta por el Tribunal Supremo de Renovación Nacional – la cual prohibía a los militantes hablar sobre el espionaje telefónico- dio como un hecho que la cinta fue conocida previamente por gente de su partido. Al preguntársele si él tenía la convicción fundada de que mucha gente sabía lo que iba a pasar en el programa «A eso de…», Piñera responde que sí, «fundada en testimonios, en evidencias, en antecedentes y en reconocimientos. Y en re-co-no-ci-mien-tos. Hay gente que ha reconocido ante mí haberla escuchado».

2 de Noviembre

Las declaraciones de Sebastián Piñera fueron dinamita; una vez más la prensa llevó la presión al límite… Pero esta vez sin dejar escapatoria. Evelyn Matthei reaccionó enérgicamente y pidió de inmediato al Tribunal Supremo de su partido que levantara la prohibición de formular declaraciones; ella quería «decir algunas cosas»… Su enfurecimiento fue a tal punto que declaró públicamente que pasaría algún tiempo antes de volver a hablar con Piñera. Su tono era amenazante y su intención entonces era hablar, contar detalles internos del partido que acabarían-según ella- con la carrera política de Allamand y Piñera. Quería hacer notar que el presidente de Renovación Nacional le debía demasiados favores al senador, especialmente de índole económica.

Pero con su bravata Evelyn no llegó lejos. La habitual reunión de comisión política de los lunes no tuvo nada de habitual. La primera reacción de los allí presentes fue criticar duramente a Sebastián por haber abordado el tema prohibido en la entrevista con Raquel Correa. Pero Allamand decide hacer uso de la palabra para dejar mudos a todos los presentes. «Si ustedes supieran lo que Rivadeneira y yo sabemos no criticarían a Piñera. La verdad es mucho más grave… Nosotros tenemos una bomba de racimo en nuestras manos, de insospechadas consecuencias… No voy a dar nombres ni detalles pero puedo asegurar responsablemente que hay personas importantes del partido involucradas…Por favor confíen y dejen esto en nuestras manos».

Y así lo hacen. Sin pedir detalles, sin preguntas, la comisión política lo único que pidió a la mesa fue hacer que se encargara de dar a conocer la verdad lo antes posible, a lo sumo en tres o cuatro días más.

3 de Noviembre

El vértigo vuelve a tomar parte en esta historia. El 3 de noviembre, se produjo un amargo desayuno en la casa de Ricardo Rivadeneira, el cual fue fijado una semana antes, cuando en reunión de mesa directiva del partido Espina, secundado por Ossandón, señaló que la situación no daba para más, que no se podía seguir trabajando en un equipo donde había gente que sabía lo que sucedía y gente que no. Cristian Correa, entonces tesorero del partido, fue emplazado con dureza; reaccionó molesto, se paró y se puso su chaqueta como dando por terminado el encuentro. Pero Espina no lo soltó. Correa -entonces- aceptó tener una reunión privada exclusivamente con la mesa directiva para contar todo. Y así lo hizo.

La historia comienza a aclararse; el silencio mantenido por más de setenta días se hacía insostenible. La presión era inaguantable, había que darle una salida, causando el menor daño posible. Esa semana Evelyn Matthei decidió hacer una declaración pública.

Nadie sabía qué pretendía decir Evelyn… ella cambiaba sus versiones constantemente, pasaba de ser una víctima envuelta en llanto a una fiera con Allamand, Espina y Ossandón; decía que Allamand era un sinvergüenza, que se iba a ir con él a las espaldas. Allamand, mientras, estaba dispuesto a ayudar a la diputada a sacar una buena versión, una versión que él sabía que tenía que cumplir con el cruel requisito de dejar contentos a los «duros» e intransigentes Espina y Ossandón.

5 de Noviembre

El jueves hubo una importante reunión en las oficinas de Carlos Reymond, quien llegó junto a Correa y Rivadeneira a un principio de acuerdo, el cual fue puesto en conocimiento de Allamand telefónicamente y que habría sido considerado como «ideal» por el presidente del partido.

Esa misma noche de jueves en el departamento de Palumbo se juntaron Ossa, Correa, Allamand, Reymond, Rivadeneira y la Matthei para afinar el acuerdo y revisar la declaración. La reunión comenzó como a las ocho de la noche.

La falta de consenso y el reloj fueron caldeando los ánimos.

Correa era partidario de una confesión parcial, pero avalada por la directiva, e insistía en que su participación no fue más allá de dar dos consejos, «hablen con Ricardo Claro y con Miguel Otero».

Ossa, quien entendía que la situación era inevitable, se mostraba especialmente sensible con el tema militar. Por ningún motivo quería que se mencionara que la cinta había sido proporcionada por un capitán. De paso, hizo sentir que su participación en los hechos radicó sólo en llevar a cabo lo que Evelyn y Correa le pidieron que hiciese.

Palumbo, mientras tanto, intentó conseguir un gesto de caballerosidad por parte de Ossa y Correa para que fueran ellos quienes asumieran una mayor cuota de responsabilidad salvando a la diputada.

Evelyn Matthei poco a poco se fue deshaciendo, a tal punto que fue necesario llamar a su marido Jorge Desormeaux para que tomar parte en la reunión. Estaba furiosa por el hecho de tener que pagar tan caro una decisión errónea, tomada en un momento en que se sentía dolida por las palabras de Sebastián a su amigo Pedro Pablo Díaz. También expresó su malestar por el hecho de que mientras otros conflictos habían sido acallados políticamente -como el caso de la financiera [clandestina] «Cutufa»- a ella la dejaron sin escapatoria.

Rivadeneira insistía en que el único camino era decir toda la verdad, incluso pasó el mensaje que días antes le diera el ministro Chaigneau: los personeros de Renovación Nacional debían dejar de mentir, si no lo obligarían a dictaminar algunas incomunicaciones. Pero la opción era otra, una verdad parcial.

En el departamento de Palumbo se realizaban reuniones paralelas, algunos en el living, otros en el escritorio, también en la terraza. En un aparte, Allamand le pidió a Rivadeneira que dejara de insistir en la importancia de la verdad. Primero, porque no tenían la verdad completa y segundo, lo relevante a esas alturas era conseguir una salida, una confesión de los propios involucrados que evitara que fuera él quien tuviera que entregar todos los antecedentes a la justicia y a la opinión pública.

Allamand estaba dispuesto, entonces, a que fuera una confesión atenuada de los hechos, sin mayores detalles, que fue en definitiva el tenor del primer borrador que se elaboró. Un borrador deliciosamente ingenuo e inverosímil, que pretendía hacer creer una versión en la cual Evelyn había recibido y escuchado la cinta, pero la había devuelto desinteresada. Con el episodio Claro-Megavisión ella no tenía ninguna vinculación.

Andrés AllamandAllamand revisó el borrador, y convencido de que jugaba contra el tiempo y de que la verdad total podría significar mayores quiebres dentro del partido, dio su visto bueno. Incluso más, aseguró poder convencer de la bondad de esa declaración a Espina y Ossandón, arreglar con el Gobierno y bajar el perfil al tema. Pero quedaba un punto pendiente: si la declaración lograría detener a Piñera y su afán por la verdad completa, lo que Allamand no se atrevió a asegurar. Fue entonces cuando la propia Evelyn exigió la presencia de Piñera, para que él mismo aceptara el acuerdo.

A esa misma hora el senador se encontraba comiendo en el restorán «El Club» con el senador Ignacio Pérez Walker, los diputados Alberto Espina y Jorge Morales, su abogado Miguel Schweitzer y Jorge Mitarakis; todos comentado las últimas novedades en torno al espionaje. Fue cerca de la medianoche cuando por su celular lo llamó Allamand, «vente urgente y anota», le habría dicho el presidente de RN, señalándole la dirección del departamento de Palumbo.

6 de Noviembre

Fue poco después de las doce de la noche, cuando Piñera llegó. Todos se reunieron silenciosamente en torno al senador, esperando que él diera lectura y lo apoyara. Pero fue su gesto y las arrugas que se formaron en su frente las que primero delataron su disconformidad. Piñera rechazó de plano el borrador por inverosímil, insistió en que aquella versión no se sostenía por sí sola. Agregó que era una versión donde todos los involucrados, quienes habían destruido su candidatura, estaban quedando como reyes. Él quería la verdad completa, y ya llevaba más de dos meses esperándola.

Allamand lo emplazó a que los ayudara a encontrar una salida. Ossa, bastante nervioso, le sugirió a Piñera que el acuerdo le convenía, ya que aunque sabe que le hicieron daño, el escándalo se iba a olvidar y él perfectamente en cuatro u ocho años más podría volver a optar por una candidatura presidencial. «No se han dado cuenta que me cagaron la vida, mi familia, el infierno que hemos tenido que pasar…» exclamó el senador, entre garabatos de grueso calibre, situación que por un minuto amenazó con terminar el encuentro a golpes, pues Ossa tuvo que contenerse ante lo que consideró «graves insolencias de Piñera».

Evelyn Matthei – 1″Piñera y Allamand hicieron un aparte con mi marido, cuenta Evelyn, y le dijeron que no era necesario que yo fuera al sacrificio sola, pero que las cabezas de Correa y Ossa tenían que rodar de todas maneras. Les dije que no, que eran unos maricones y unos traidores, que se fueran a la mierda, que después iban a decir mira a esta desgraciada, mató a estos dos y era ella la culpable».

Piñera señala que Evelyn estaba dispuesta a asumir toda la responsabilidad, a lo que él se negó porque no le correspondía. «Ellos querían una declaración suave, unos para salvar el pellejo, y otros por el partido. Y yo ahí, por primera vez, me enteré de la existencia de un capitán de Ejército y de que ella había recibido y entregado la cinta», cuenta Piñera.

A esas alturas Evelyn, ya no confiaba absolutamente en nadie y se debatía entre la euforia y a calma. No estaba para tomar ningún tipo de decisión.

En este tipo de negociaciones difíciles al principio todos tienen buena intención; después empiezan a surgir los conflictos de intereses y las agresiones mutuas. Luego viene una etapa de segunda reflexión y si al final no hay acuerdo, terminan a garabato limpio. Y ésta no fue la excepción.

Ya cerca de las tres de la mañana y tras el fracaso de las negociaciones, Evelyn Matthei se retiró.En tono amenazante habría señalado que ella horas más tarde, ese mismo día viernes, se dirigiría donde Chaigneau y le contaría todo.

Lo que la diputada omitió decir entonces fue que su presencia ante Chaigneau ese día viernes 6 no obedeció ni a su bravura ni a su cansancio. Simplemente había recibido una citación para concurrir a los Tribunales de Justicia.

Temprano en la mañana del viernes, Evelyn Matthei fue con su marido hasta la casa de Fernanda Otero para llamar a Rivadeneira. Ella creía que el teléfono de su casa estaba intervenido, así es que decidió no hacer la llamada desde ahí. Una vez reunida con Rivadeneira partieron a la oficina de Carlos Reymond. Allí Evelyn le habría dichoa Reymond que se sentía sola, desamparada, que su gente la abandonó y que necesitaba que él y Rivadeneira la acompañaran a declarar donde Chaigneau.

«En el intertanto llamé a Evelyn recordándole que había que respetar el pacto que habíamos hecho los dos, que yo la venía acompañando en el silencio durante setenta y cinco días y que ella no podía ir a declarar sin que yo fuera al mismo tiempo», señala Ossa. Pero la verdad parece ser otra. Ossa -al igual que Evelyn- estaba citado a declarar ante el ministro Chaigneau aquel viernes 6 de noviembre.

Llegaron a los Tribunales la Matthei, Rivadeneira, Reymond y Ossa. Evelyn entró primero y le contó todo a Chaigneau, menos que la cinta la recibió de manos de un capitán de ejército. Según cuenta la diputada esa fue una sugerencia de Rivadeneira y Allamand, quienes fueron de la opinión de que esa información debía verificarse con el Ejército antes de ser entregada a la justicia. Ese secreto -eso sí- se guardaría sólo hasta el lunes siguiente. Otras versiones indicaron que la reserva del cargo y el nombre no tuvo otro objeto que intentar negociar durante el fin de semana con el Gobierno.

A la salida de los tribunales decenas de periodistas, camarógrafos y fotógrafos que, por largas horas la estuvieron esperando para interrogarla, se le fueron encima.

-¿Usted conoció con anterioridad la grabación del senador Piñera?

-Mañana les voy a contar todo.

-¿Puede afirmar que no hay nadie de su partido involucrado?

-Eso lo hablaremos mañana.

-Con esta entrevista con el ministro, ¿se sacó un peso de encima?

-También hablaremos de eso.

Ese mismo día viernes en la tarde, Allamand citó al Tribunal Supremo del partido, organismo al cual se le hizo una completa relación de los hechos, agregando que llegar a esas instancias finales de la verdad había sido un largo, difícil y trabajoso camino. Una vez concluida la cuenta, el Tribunal acordó aplazar cualquier decisión a la espera de la declaración que tenía que hacer Evelyn Matthei al día siguiente, y que estaba siendo preparada por Roberto Palumbo.

7 de Noviembre

Porque faltaba aún el paso más duro para la diputada: reconocer públicamente su participación en los hechos. El sábado 7 de noviembre llegó tarde a la sede de Renovación Nacional.

Evelyn Matthei – 2Se atrasó corrigiendo tres cosas de su declaración: dudó en dejar el párrafo en donde renunciaba a su precandidatura; quiso incluir a Andrés Allamand en los agradecimientos y -finalmente- a petición de Miguel Otero, tuvo que eliminar la frase en la cual ella decía que lo había consultado bajo secreto profesional. Otero no quería que su nombre saliera difundido en toda la prensa y los canales de televisión a lo largo y ancho del país. Más tarde, él lamentaría profundamente esa decisión.

Evelyn pasó directo a una sala de conferencias repleta de periodistas. Se sentó, dijo que no iba a responder a ninguna pregunta y comenzó a leer su esperada declaración.

«Asumo plenamente mi responsabilidad en este lamentable episodio y pido perdón a Sebastián Piñera y muy especialmente a su familia, a los militantes y dirigentes de Renovación Nacional… y a todos aquellos que depositaron su confianza en mí y a los cuales les he fallado.

«Desde este momento renuncio a mi precandidatura presidencial, y me pongo a disposición de Renovación Nacional para contribuir, desde cualquier sitial, a reparar el enorme daño que sin querer contribuí a generar.

«En particular, quiero agradecer a don Sergio Onofre Jarpa, hombre y político ejemplar, quien respaldó lealmente mi precandidatura, debiendo por ello soportar duras e injustas críticas…

«También quiero expresar mi agradecimiento a cinco personas del partido: Fernanda Otero, Roberto Palumbo, Andrés Allamand, Ricardo Rivadeneira y Carlos Reymond, quienes hicieron un gran esfuerzo por reestablecer la unidad interna, demostrando un especial cariño por el partido…

«Por último, mi gratitud más profunda para mi familia, en especial a mi marido, quien me ha aconsejado solidariamente, sin hacer preguntas, a lo largo de este verdadero calvario, que ha sido el hecho más duro y difícil que he enfrentado a lo largo de toda mi vida».

Terminó visiblemente quebrada, llorando. Rápidamente se paró para hacer abandono de la sala y dirigirse hacia otra oficina, pero en el trayecto tuvo un duro altercado con una periodista que se le acercó para hacerle unas preguntas. Nada había entonces de aquella Evelyn dulce, cálida y transparente. El amargo trago recién sorbido habiá dejado huellas claras en su rostro. También en su mal ánimo; estaba fuertemente ofuscada. Incluso reaccionó violentamente cuando una militante cercana a Andrés Allamand se le acercó para abrazarla. Quienes la vieron entonces la recuerdan absolutamente fuera de sí, gritando que no descansaría hasta castigar a quienes se encargaron de filtrar las mil y una informaciones que salieron a la prensa durante aquellos largos 76 días de silencio y mentira.

(*) Transcripción de fragmento del libro «Piñera versus Mattehi», de Carolina García de la Huerta y Francisco Javier Piriz; La confesión de Evelyn Matthei respecto al caso llamado «Piñeragate»

Transcripción de grabación entre Sebastián Piñera y Pedro Pablo Díaz (*)

La primera voz que se escuchó fue la del senador Sebastián Piñera, eso sí, algo más acelerada de lo común:

Sebastián Piñera: ‘…que todo lo que dicen después lo tienen que contradecir, huevón ¿ah? Divorcio, que está preparada, que ley de divorcio, hablemos en contra del divorcio, a favor del divorcio. Que está preparada, que no está preparada. Después una cuestión, le podís decir tú: hace dos años atrás, cierto… no, eso no en realidad….»

Pedro Pablo Díaz: ‘¿Qué poh?’

Sebastián Piñera: ‘No es que me decía Jorge Carey, lo que me dijo Jorge Carey, tal que esta mina [mujer] hace dos años atrás fue a buscarlo ella para para (sic)a Jarpa [*Sergio Onofre Jarpa, poderoso político de la derecha chilena] y ahora… Lo que puede tratar de meterle, es el síndrome, cierto, de una huevá débil, inestable. Que va p’allá, que va p’acá, que pega tiros, que pega tiros p’acá [inestabilidad, indecisión]. Pero con suavidad, no puede transformar a la Matthei en víctima, ¿ah?’

Pedro Pablo Díaz: ‘Exactamente’

Sebastián Piñera: ‘Le puede decir, por ejemplo, mire: todo el país conocía, una de las características, todo el país conocía, cierto (sic), cuando su papá era Comandante en Jefe, cierto, eeh, el, las, el hecho de que que decía una cosa, después se contradecía, al final nadie sabía nunca qué diablos pensaba, porque decía diez cosas distinta en diez minutos.¿Ah? Da la impresión que eso también se extiende a usted. ¿Me entiendes o no?, ¿ah? Y ahi le puede tirar la cosa de que estoy prepará, no estoy prepará, la cosa del divorcio, no estoy con el divorcio; o sea en 30 segundos se da vuelta de carnero [*cambia de opinión]. ¿Cuál es? ¿Me entiendes o no? Ese es un punto firme’

Pedro Pablo Díaz: ‘Bueno, lo voy a repasar con el Pelao. Al tiro, Voy a cortarte y te voy a llamar al Pelao’

Sebastián Piñera: ‘Pero tenís que hacerlo bien hecho. Tiene el ejemplo del divorcio, tiene el ejemplo de si está preparada, tiene el ejemplo, oye también de que… ¿en qué otra cuestión se ha dado vuelta ella?’

Pedro Pablo Díaz: ‘De la catolicidad. De ir a misa, es católica y no va a misa, o sea, dejarla en contradicción, dejarla…’

Sebastián Piñera: ‘Claro’

Pedro Pablo Díaz: ‘Usted dijo que su papá se había convertido al catolicismo con la venida de Juan Pablo II…’

Sebastián Piñera: ‘Eso dijo… y dice que es luterano’

Pedro Pablo Díaz: ‘Y ahora dice que es luterano. Usted dice que es católica y no va a misa, ¿cómo es la huevá?’

Sebastián Piñera: ‘Pero la gracia es que trate elegantemente de dejarla como una cabrita chica, cierto, despistada, que está dando palos de ciego [indefensión, fragilidad, no saber por dónde camina], sin ninguna solidez, me entendís tú ¿o no?’

Pedro Pablo Díaz: ‘Claro, claro, no de víctima, por ningún motivo’

Sebastián Piñera: ‘Pero no una víctima, sino que decirle, mire: ¿y usted no cree que es mejor que usted se prepare más? ¿que no cree que es mejor que usted se prepare más? ¿que no cree que es mejor que tenga una cosa más sólida, que piense más, que se prepare más, que medite más antes de pretender un cuento [una gestión, asunto] en que además, en que además, cierto, mucha gente cree que la están utilizando? ¿cachai o no?[«¿Me entiendes o no?»]’

Pedro Pablo Díaz: ‘Exactamente y déjame decirte que el ‘pelao’ está dispuesto. Me dijo: voy a ser muy…la voy a acorralar a esta huevona. Le voy a sacar…’

Sebastián Piñera: ‘Pero así, haciéndolo siempre con un muy buen tono, ¿cachai o no?’

Pedro Pablo Díaz ‘Claro’

Sebastián Piñera: ‘No ponerla en víctima, ¿me entiendes tú, ah?’

Pedro Pablo Díaz: ‘Exactamente’

Sebastián Piñera: ‘Siempre con un muy buen tono, mire… así como decir, oye Evelyn, mira, como si fuera un amigo, cierto, como que le está dando un consejo; sabís que Evelyn, mejor, huevón, deja esta huevá ¿Cachai o no? ¿ah?’.

Pedro Pablo Díaz: ‘Claro’, entre risas

Sebastián Piñera: ‘No hay nada peor… que mejor le dé un consejo porque si es que la ataca, cierto, la otra va a tener que responder… y va a decir:¡chuchas la mujer! [*se refiere a que no debe atacarla, puesto que le da la oportunidad a ella de lucir su bravura] ¿cachai o no? Ni una, el tono, la forma, impecable, amistoso, ¿cachai o no?’

Pedro Pablo Díaz: ‘Exactamente’

Sebastián Piñera: ‘Parándola, pero diciéndole, sabís que más Evelyn, retírate de esta huevá, estai haciendo el loco [*haciendo el ridículo, haciendo tonterías] , ¿cachai o no? ¿okey?’

Pedro Pablo Díaz: ‘Okey. Tira pa’rriba [*suerte], que te vaya bien’

Sebastián Piñera: ‘Oye, yo te voy a volver a llamar, ¿dónde estay tú ahora?…’

Esto es muy grave… muy grave, reaccionó Piñera, lívido bajo el maquillaje.

– No es tan grave, le dijo Pérez para tratar de calmarlo; entra y afronta.

– Vámonos, vámonos… no entres-repetía Délano-vámonos… o entra y di que la voz es mía, échame la culpa a mí.

– Es mi voz, decía Piñera, es mi voz.

– Sí Sebastián, es tu voz, le dice Délano.

– Si sé que es mi voz y la conversación existió.

-Pero no entres chato, esto no puede ser, esto es una carajada, insistió Délano, mientras hacía vamos intentos por retenerlo.

Pedro Pablo Díaz – Carlos Alberto DélanoLa situación era tensa. Había que pensar sobre la marcha, rápido. Se habló del caso Watergate, que Nixon había mentido, de las fortalezas y debilidades, pero Piñera sordo y mudo; sólo tenía claro que había que dar la cara. ‘Me di cuenta de lo que era, debo haber visto unos quince segundos de la cinta, no más, porque una niña de Megavisión me tomó y me dijo que me acercara al set… y me fui por ese largo pasillo, caminé como unos cincuenta metros mientras todos me hablaban, qué hacer y qué no… yo simplemente con los oídos sordos, me entraban las ideas por un lado y me salían por el otro; traté de acercarme a los panelistas para enterarme de qué estaban diciendo, pero no logré escuchar la conversación… me senté en el programa con mucha menos información que la que tenía cualquier telespectador en su casa, porque ni siquiera escuché toda la cinta’, cuenta Piñera.

Durante los comerciales, Celedón en el set hablaba sobre lo grave de la cinta e insistía en que Piñera merecía gozar de la misma oportunidad que tuvo Evelyn Matthei en el programa anterior, por lo que Claro- pese a su voluntad- debía retirarse del set. Sólo unos de los panelistas, Riesle, repetía que Claro se quedara para enfrentar a Piñera.

‘Claro quiso quedarse… yo le dije tú te vas, tengo que darle a Piñera las mismas garantías que tuvo la Evelyn. Yo pensaba en esos momentos que Piñera no iba a entrar, que él se iba a mandar a cambiar; el dueño de casa le había tendido una trampa, lo había agraviado y él, como invitado, no tenía por qué sentarse en esas condiciones… todo el tiempo me preguntaba si iría a entrar o no, sólo al momento de la pausa me dijeron que Piñera ya estaba dentro del set’.

‘Lo trajeron, lo sentaron, le pusieron el micrófono. Estaba blanco. Ahí conversé con Sebastián Piñera para decirle que me perdonara, que había ocurrido algo terrible, que yo no tenía idea de todo esto, pero que era muy bueno que se sentara ahí y tuviera la oportunidad de decir su opinión», cuenta Celedón’.

-¿Cómo estás?

-Estoy bien… estoy golpeado.

«Yo lo vi grogui…. como cuando las personas actúan y responden en forma automática y no están con los pies donde están, tal y como él mismo me lo reconoció diez días después; Sebastián no se acuerda de lo que habló en el programa, estaba absolutamente choqueado, con la mente y la mirada totalmente ida».

Por el audífono que Celedón mantenía siempre puesto, escuchaba el impacto de lo sucedido en la dirección del programa, ‘se decía que todo el mundo estaba llamando por teléfono, que estaba quedando la cagada, esto es increíble, es terrible… puras cosas que me hacían subir la adrenalina’.

El famoso actor, publicista y conductor estaba muy nervioso. Algo llamó la atención en su actitud de esa noche, ¿por qué intentó salvar a Claro, por qué dijo que él había hecho algo ‘lícito’?

«‘Usé una palabra muy equivocada al decir que eso era lícito, lo que yo quería decir es que cualquier persona tiene derecho a decir y hacer lo que quiera, siempre y cuando asuma los riesgos. Otra cosa es que lo que se hace sea moral o aceptable… Yo estaba muy nervioso, muy nervioso, pensé que ahí podía quedar la grande… Estás en vivo y en directo, te empiezas a imaginar tantas cosas y uno trata de evitar lo que puede venir. En un minuto llegue a pensar que Richards se iba a parar a pegarle a Claro, porque él es muy violento, muy sanguíneo.'»

(*) Kiotazo o Piñeragate: Ricardo Claro, Sebastián Piñera y Evelyn Matthei, caso de cintas y espionaje político en Chile

Vea el video completo del caso

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Fuente: http://www.diarioreddigital.cl

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